Un promotor cultural se enfrenta a diez años de cárcel si no es capaz de justificar dónde ha ido a parar la última subvención que le ha otorgado el ministerio. La única solución que se le ocurre es montar rápido y mal unos Juegos Florales de Poesía pagados de su propio bolsillo con un reclamo único: 2 millones de euros al mejor poeta, dinero que espera conseguir con la venta de patrocinios. Desgraciadamente, un capo de la Mafia aficionado a los sonetos se entera de la jugada y le obliga a amañarlo todo para que él se haga con el premio y poder blanquear así las ganancias fraudulentas del pasado año. El promotor tendrá que decidir si acepta trabajar para el hampa -arriesgándose a pasar el resto de su vida entre rejas- o negarse y acabar con sus huesos en un cementerio de coches. Es la adaptación cinematográfica de una novela-río de diez volúmenes escrita por un cardiólogo en paro.










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