Cómics para suicidas: Ultimate Estopa (1)

Ya se sabe cómo es esto del mundillo del rocanró, el famoseo, lo yeyé y las guitarras eléctricas, su maldad, sus letras épicas sin sentido y sus fans enfervorecidos que, entre kalimotxo y kalimotxo, les daría igual ver a Metallica o a Peret. Tampoco creo que vaya a descubrir nada nuevo a nadie si le cuento lo que pasa en los backstage de los festivales. ¿Rayas de cocaína kilométricas? ¿Groupies sedientas de oler el sudor sobaquero de los artistillas de turno? P... ¿Pero de qué demonios estáis hablando? ¿Es que aún no os habéis enterado de que todo eso es una pose que poner ante las cámaras? La realidad entre bambalinas es muy distinta. Hablo de las interminables charlas sobre tebeos que tienen los Rolling Stones (“Eh, Mick, ¿prefieres a Thor o eres más de Masacre? ¿Crees que alguien se dará cuenta de que (I Can't Get No) Satisfaction trata en realidad sobre Spiderman y la Saga del Clon?”) y las aventuras superheroícas que tiene Mark Knopffler, con los calzoncillos por fuera, en cuanto deja de dar el coñazo con sus nuevas canciones (¿para qué demonios sigue tocándolas? ¿Es que no se ha dado cuenta de que la gente solo va a sus conciertos por si suena algo de Dire Straits?). Ya sabéis, es más que un rumor en el mundo del rock: El antifaz, la capa, la guitarra voladora, los monstruos de otros planetas... No me he vuelto loco, no. Y es que hoy os ofrecemos una increíble confesión por parte de dos grandes estrellas de la música española, que han accedido a contarnos los secretos detrás de los conciertos multitudinarios, los seguratas con cara de cabreados y las entradas a precio de caviar. Estamos hablando de los autores de letras tan fabulosas como “Tocar en un bar la rumba que tumba que tengo el pulso rumbero”, “Me la pela, me la pela, me la pela” o “Fumo porros a diario, me fumo y uno es como poner la radio”. Estos Becquer y Góngora del mundo actual, como habréis adivinado, son Estopa, que no dudan en contarnos sus inicios y su vida mediante un cómic. Sí: Ni una canción, ni un vídeoclip, ni una partitura. Ellos van a lo que mejor saben hacer y para lo que se han entrenado: Cómics. Chuparos esa, estudiantes de Bellas Artes con talento. Vosotros nunca podréis hacer Ultimate Estopa. No podéis negar que solo por el título, la cosa promete.

Y es que un tebeo (o, mejor dicho, novela gráfica, que es el término para no sentirse culpable al comprar en FNAC) protagonizado y guionizado por los hermanos Muñoz no podía tener un título normal y honesto, algo al estilo de “Estopa, el cómic”, “Por la raja de tu falda”, “Vaya tontería de tebeo” o “Te queremos sacar el dinero, fan idiota”, no. Así es como nace Ultimate Estopa, juntando el mejor cómic Marvel de la actualidad (que tampoco es decir mucho) con el gracejo español a la hora de robar ideas. Para ahuyentar aún más a los cuatro gatos que tuvieran interés en el tebeo, los publicistas decidieron poner un subtítulo que llamara la atención de todo el mundo. ¿”Guión de Estopa”? ¿”Disfruta con las andanzas de tu grupo favorito”? ¡Claro que no! Mucho mejor un “¡Nadie está a salvo!”, que, visto lo visto, es más una profecía que un simple subtítulo. El cómic que nos ocupa forma parte de ese género que durante un tiempo corto se popularizó en el mundillo y que se puede denominar como “Gente famosa que tiene el ego por las nubes, hace guiones de cómics con ellos de protagonistas y fracasan vilmente”: Valentino Rossi escribió Cuarenta y seis (que, además, fue el número de ejemplares que logró vender), Jorge Lorenzo hizo Lorenzo's Land (modesto el chaval) y nuestros músicos no quisieron quedarse rezagados. Es por ello que se esforzaron en hacer unas escenas tan pútridas como las de los cómics que les precedían. ¿Estáis dispuestos a entrar en el fabuloso mundo de los hermanos Muñoz luchando contra el mal interestelar? Yo de vosotros no lo estaría. Avisados estáis.

41 Puedo explicarlo... Era una tarde, tonta y caliente...

Avisados estais


La cosa empieza en Barcelona, en el año 2009, con Estopa dando un macro-concierto por la paz mundial que se retransmite en directo a todo el planeta. Ojo, porque empezamos siendo modestos: Nada menos que Estopa solucionando la paz en el mundo y retransmitiéndose de forma simultánea en España, Reino Unido y Kuala Lumpur, donde, como todos sabemos, hay muchos fans del grupo. Ya vemos al fondo a Bin Laden entregándose al escuchar Como Camarón y a Corea del Norte pidiendo perdón con la conmovedora Vino Tinto. ¡Que les den el Premio Nobel de la Paz de una vez! ¡Viva Estopa! ¡Viva! Entre canción y canción (coreadas por parte del público con un “Oe oe oe” más propio de quien no se sabe la canción y hace como que canta que de fans locos del grupo), los Estopa se miran, ya que, como nos informa un recuadro explicatorio, es su mayor éxito. Pero nadie sabe por qué (¿desde cuándo un macro-concierto por la paz mundial retransmitido a todo el mundo es el mayor éxito de alguien? ¡Bah! ¡Con qué poco se conforma el populacho!). Así, David se despide de su público con un “¡Adios, mundo mundial!” y acciona una bomba que tiene pegada al cuerpo, despedazándose en... Bueno, vale, no, pero el argumento habría mejorado exponencialmente. Tras el “¡Adios, mundo mundial!” de las narices, salen del escenario y se dirigen al coche, donde su manager les espera para confirmarnos que ha sido un concierto de la leche, “tipo Hollywood”. Porque por lo visto en Hollywood se hacen conciertos y son la leche, ¿vale? ¡No, ya no se ruedan películas! ¡Ahora Hollywood es conocida por sus conciertos! Tecnicismos aparte, el manager les deja en mitad de una calle solitaria y tiene lugar un diálogo que, aunque sobrecogedor al principio, termina siendo más coloquial de lo que debería...

42 Rulo, tronco

Vamos de marchuqui con la peñita

 
Colegui, tron, vamos a dar un rulo por la ciudad con la pandi a hacer el canelo, ¿te mola, chupitronqui?  El efecto “Persona de cincuenta años escribiendo como cree que hablan los jóvenes” se nota más que nunca aquí, y eso que se supone que los Estopa son jóvenes. ¿O será que no han sido ellos los autores del guión? Je, ¡qué tontería! ¡Qué cosas tengo! Por cierto, ¿en serio van a dejar a Estopa dar una vuelta por la ciudad con las guitarras colgadas al cuello sin que nadie vaya con ellos para protegerles? Quiero decir, ¿nadie se da cuenta de que en la realidad del cómic acaban de hacer un macro-concierto y son las personas más famosas del universo? ¿La gente no debería volverse loca al verles o, al menos, ser más propensos a ser robados? Pues nada. Por lo visto, a todo el mundo le importa un comino que nada tenga sentido si estos agujeros de guión del tamaño de Oklahoma ayudan a que el argumento avance a marchas forzadas, y los hermanos se meten en un callejón oscuro mientras el cómic nos dice que “todos tenemos secretos que ocultar”. Euh. Pero antes de que nos de tiempo a pensar en drogas, prostitución o afición desmesurada a callejones con poca luz, un resplandor sale del lugar con un “Fuooooosh” (ojito a la onomatopeya) mientras el alto del grupo dice “¡Vamos Jose!”. Si creíais que este escenario es más raro que lo último de David Lynch, no podéis esperaros ni de lejos lo que ocurre en la siguiente imagen. Pestañead bien, porque esto es real.

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 Me pregunto qué secreto tendrán

¡Estopa tiene un secreto! ¡Toman drogas de diseño muy chungas! Pues sí, como lo véis: Los Estopa pueden volar en sus guitarras, bien surfeando o bien sujetándola con una mano a lo Superman. ¡Oh! Probablemente si sois lectores de cómics aún no os han comprado del todo (¿por qué será, eh?), por lo que el segundo episodio del tebeo estará dedicado a los orígenes de Estopa, que eso de los orígenes es algo que gusta mucho a los aficionados. No, olvidad lo que pone en Wikipedia, porque aquí viene la verdad. Nos remontamos a 1997, en una fábrica de piezas de automóvil donde Jose y David trabajaban duro y se decían lo que cualquiera en estos lugares. ¿”Qué ganas tengo de comerme un bocata”? ¡No! ¿”Tengo ganas de ver el partido hoy”? ¡Claro que no! ¿Es que nunca habéis estado en una fábrica? Los obreros se dicen cosas como, atención, “Tío, Estela Plateada es un rayado de la vida”. Volved a leer. Respirad fuerte. Estela Plateada no es un superhéroe emocionalmente complejo, no. Tampoco es el Heraldo de Galactus, a su pesar: Estela Plateada es un rayado de la vida. Así, sin anestesia ni nada, muy en la línea de “ir a dar un rulo”. Espero que el público comiquero, definitivamente, no fuera su público potencial.

Mientras los Estopa hablan de estos temas tan trascendentales su jefe aparece y les dice la frase más encorsetada de la historia de las frases encorsetadas y forzadas: “Chicos, ¿es que vais con pastillas de freno?”. Eh, ¿lo pilláis? ¡Es una canción de Estopa! Guau, menudo guiño al fan. Solo le falta estar con negrita, subrayado y en colores chillones. Pero no tenemos tiempo de recobrarnos, pues de pronto aparece un demonio vestido con mono de trabajo y les dice, en un perfecto contrapicado, que han sido elegidos por el destino. Joder, vaya giro más inesperado. Tampoco creáis que el demonio en cuestión les da datos para lo que tienen que hacer, no. Simplemente les informa de que hay una amenaza que se acerca y se marcha, dejándoles junto al jefe, que sigue diciendo referencias forzadas como “¡Hay que darle estopa a la máquina!”. Buf. Los hermanos, en vez de asustarse, comentan tranquilamente la jugada del demonio y pensando que, quién sabe, lo mismo era una broma la mar de graciosa. No, no preguntéis quién va a gastar sus recursos en hacer una broma así. Supongo que son amigos de Anthony Blake o de El Mentalista. Total, que van a abrir el maletero, donde les ha dicho que les espera su destino, y allí, con el grito “¡Hostias, Pedrín!” (sí, definitivamente esto lo escrito un octogenario que cree que sabe como habla la vasca, tron) se encuentran un par de guitarras. Y claro, hacen lo que cualquiera al encontrarse con un par de guitarras enviadas por el diablo. ¿Huir? Claro que no.

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 Conclusión: No afeitarse es sexy. ¡Que vuestras novias no os digan lo contrario!


Todos sabemos que tocar una guitarra hace que te crezca perilla y seas infinitamente más sexy, mientras usas frases tan poco modernas como “¡Mira cómo me lo burlo!” (perdón, ¿qué? ¿De qué coño hablas?) o “¡Cómo mola, cómo mola!”, que aún serían comprensibles en un chaval de quince años pero no en un trabajador que pasa de los veinte. En fin, asintamos con la cabeza con miedo y sigamos su periplo. Mientras uno de los hermanos opina que no es normal (¿en serio no te había pasado antes? ¡Qué poco mundo tienes, hijo!), el otro, supongo que por culpa del consumo de estupefacientes, dice que es muy normal y que es cosa del destino (para ilustrarlo, saca un cómic de Destiny Man que no se vuelve a mencionar. Alguien debería enseñar a esta gente a hacer tebeos de forma urgente). Y su destino es... convertirse en músicos. Porque si un diablo aparece para deciros que tenéis un destino que cumplir, obviamente ese destino es convertiros en músicos. Ya se sabe que los diablos que aparecen de la nada en contrapicado avisando sobre poderosas amenazas solo quieren que la gente se lo pase bien con la música. Y llega la hora de elegir el nombre de su grupo. Tras pensar en nombres como “Los dos fantásticos” (por favor, parad de intentar llegar al público que lee cómics), “Rumba Plateada” (por favor...) o “Cable y Manguito” (¿en serio?), miran sus guitarras y llegan a una ojiplática conclusión.

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 ¡Cuidado, Estopa! ¡Un tipo envuelto en una sábana muy mal escondido!

¡Bien mirado, Rumba Plateada no sonaba tan mal! Desde luego, usando la lógica que usan y estirándola un poco más, podrían llamarse como les diera la real gana (“La X es una incógnita... Metemos una S... Quitamos la H... Ponemos ALCA, como las pilas alcalinas... CHOF, como la onomatopeya... ¡Sí! ¡Nos llamaremos Alcachofa! ¡Lo pone en las guitarras del destino!”). Así, nos cuentan que fue muy complicado entrar en el mundo de la música (¿quizá porque -¡oh!- no era el destino al que estabais destinados?) y que al principio, su público era gente con gafas y calvos, algo que les hizo mucho bien. Ya se sabe, la gente con gafas y calva marca tendencias en el mundo de la música. Rappel ha hecho más por la música de este país de lo que se cree. Total, que graban una maqueta y se preguntan qué hacer con ella, cuando David dice la frase que hace que el suelo se remueva y echen a volar ante la cara de asombro de la gente que les rodea. ¿Qué frase misteriosa será? ¿Qué conjuro mágico habrán dicho? Pues la frase no es otra que “¡Vamos, Jose!”. Porque, por lo visto, nadie ha dicho esa frase en año y pico.

Ambos vuelan hasta la estratosfera (sin necesidad de escafandra ni nada. Será que las guitarras les dan también poderes de respiración en el espacio, vaya) y caen, para su sorpresa, delante de las oficinas de Sony. Obviamente, es el destino. Esto empiezan a ser demasiadas cosas como para pasarlas por alto, pero hagamos un esfuerzo. Venga. No creo que pase algo tan absurdo como que entren a las oficinas de Sony, digan, cual paletos, “Eh, que tocamos que te cagas”, salgan espantados, se pongan a tocar en la puerta y un directivo les escuche y les haga pasar, ¿verdad? ¡Ya sería el colmo de...

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 Virtu tiene cara de querer mandar a su jefe a la mierda


… de...! No he dicho nada, de verdad. ¿Es que las cosas no pueden pasar por un motivo normal? ¿No pueden entregarle la maqueta a alguien en Sony y entrar por entrevista? Nos han contado que la han hecho, ¿por qué no le dan algún uso? Y ya puestos, ¿por qué creen que vamos a tener empatía con un par de tíos que descubren sus superpoderes por casualidad y no con esfuerzo y duro entrenamiento? Ojo, porque esto ha pasado en apenas dos horas: Han aprendido a volar, han caído en Madrid, han cantado una canción y no solo han sido contratados por Sony para hacer un disco. Además, ya tienen casa en Madrid. Olé. Como se quejen de su suerte, les atravesaré la nuez con un poste de teléfono. Lo juro.

En fin. Como pedirle algo normal a este cómic es como pedirle calidad a Telecinco, ya ni nos extraña que la tal Virtu, la recepcionista de Sony, sea en realidad un ser malvado que avisa a una nave estelar de los problemas que pueden dar los Estopa por culpa de sus guitarras, Hex y Thopax. Así es como empieza el tercer episodio, en el que al tebeo termina por írsele la olla por completo. Sí, más aún. Espero que estéis preparados, porque la próxima review va a ser, como poco... inesperada.

[CONTINUARÁ...]

Cómics para suicidas: Ultimate Estopa (1)

Buuu

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Yeah!!!

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Imagen de Josep

Dice que es lol

Imagen de Randy Meeks

¡No me preguntéis por qué se ve así! Si dais click derecho > Ver imagen podréis "disfrutar" del cómic en cuestión :)