Por resumir, si es que cometisteis el error de perderos la fantabulosa primera parte de Ultimate Estopa: Dejamos a los Estopa firmando un disco con Sony gracias a sus guitarras mágicas Hex Thopax, que les ha otorgado un demonio para cumplir un destino no especificado. Mientras, la recepcionista de Sony, Virtu, avisa a la nave nodriza extraterrestre de que los Estopa están a punto de sacar su primer disco. Y pensar que alguien, en alguna parte de España, pensó seriamente que este cómic iba a vender más de veinte ejemplares... ¡Qué de gente crédula hay, madre!
Total, que en una nave más parecida a un Rotaflex que a una nave nodriza, un extraterrestre similar a los bichos de la primera temporada de Buffy Cazavampiros (esto es: Más cutre que un maquillaje hecho con macarrones y Superglue) dice cosas supuestamente interesantes como “La música de los instrumentos puede anular el efecto de la llave genética” (¿Llave qué? ¿Seguro que es lo más correcto introducir cosas supuestamente tan importantes para la historia ahora, con el segundo acto ya avanzado? ¿No había hueco antes, entre diálogo intrascendente y splash page inútil?) o “informe al jefe científico que debe activar el protocolo alternativo” (del que, a todo esto, no nos dan ningún tipo de dato). Por resumirlo en pocas palabras, los extraterrestres malvados quieren hacer que todos los humanos pierdan la voluntad y por lo visto solo los Estopa pueden detenerlo con sus guitarras mágicas. No sabemos por qué quieren que perdamos la voluntad y nos quedemos con el cerebro frito, pero al menos ahora ya sabemos quiénes son los desalmados que están detrás de Sálvame.
Vale. Ha pasado un año. Un año en el que, por lo visto, no ha pasado nada interesante ni importante. Se ve que los extraterrestres malvados a los que les urgía dominar la humanidad decidieron antes dedicarse a hacer ganchillo o, simplemente, pasar del tema. Pero ahora, su plan comienza con el manager de los Estopa (no con el presidente de los Estados Unidos, o con el jefe de la CIA, no: Con el manager de los Estopa), que está tranquilamente hablando por teléfono y diciéndole a David que “está encima” (si os preguntáis de qué será una pregunta sin respuesta). Es entonces cuando Virtu revela su verdadera cara: ¡No es una simple secretaria, es El Operativo V! Definitivamente necesitan a alguien que revise bien sus nombres de combate, o presentarnos a los cuatro anteriores. Total, que le hipnotiza y a partir de ese momento acatará todas sus órdenes, al igual que toda la humanidad. Es entonces cuando el maquetador del tebeo se confunde...
Ultimate Estopa: La Wikipedia, versión cómic
...Y copia, sin querer, un fragmento de un libro de ciencias naturales. Supongo que será eso, porque realmente uno no entiende a qué viene el rollo de las manzanas, los compuestos orgánicos y las tonterías al respecto. ¿No quedaría mejor un simple “Poco a poco la humanidad se va desintegrando”? Puedo entender que Neil Gaiman o Alan Moore se pasen de listos de vez en cuando. Tienen derecho, al fin y al cabo, pero... ¿Estopa? ¿Qué se supone que es esto, la demostración de que fueron a la escuela y se enteraron de algo? En fin, todos los humanos se convierten en seres con ojos verdes (pero que, ojo, no dejan de escuchar su iPod. ¡La lealtad a Steve Jobs es algo que ningún extraterrestre nos podrá quitar jamás! ¡Esclavos y obligados a seguir a un marciano, sí, pero con nuestro aparato de Apple en el bolsillo!). Conste, eso sí, que sigo sin comprender cuál es el plan de los extraterrestres y por qué demonios necesitan las guitarras. ¿No sería más fácil disparar a los Estopa con un rayo láser, quitarles los instrumentos y seguir adelante? ¿Desde cuándo es más coherente hipnotizar a toda la humanidad para, sin un plan intermedio, conseguir las guitarras? Y sobre todo, ¿para elaborar este plan necesitaron un año entero? Algo me dice que, con esta planificación, los bichos del espacio van a acabar realmente mal.
Mientras, en la tranquila órbita terrestre (tal cual, por lo visto no había otro adjetivo mejor que “tranquila”), la nave nodriza con tamaño de rotaflex aparece por un agujero de gusano. Y así empieza el episodio cuarto: ¡Abducción! (¡Qué bien llevado! ¡Seguro que no podéis aventurar de qué tratará!). Estamos en Septiembre de 2005. Han pasado, haciendo cuentas, seis años desde que Virt.... perdón, El Operativo V abdujera al manager de los Estopa y a toda la humanidad, y aquí parece que nadie se da cuenta de nada. Como decía, estamos en la salida de un concierto de la gira Voces de Ultratumba y el manager, que por lo visto se llama León, les lleva en coche a pesar de que han salido tarde del concierto “con tanto bis” (fíjate, qué majos y qué campechanos, que se deben a su público. ¡Venid a sus conciertos! ¡Dadnos más dineros, fans bastardos!). De pronto, León cambia de cara y lleva a los Estopa a un descampado, en el que son abducidos con un “zzzuumm” (que es el ruido, por si no lo sabíais, que hacen todos los rayos de abducción). David y Jose despiertan metidos en unas cápsulas y entonces llega el momento de los cameos. ¡Festival del humor!
¡Santos recórcholis, Batman! ¡El plan del Joker esta vez es más raro que nunca!
Tom Waits al lado de vosotros y de Albert Plá. Claro, hombre, estáis al mismo nivel. Mira ahí abajo, ¡John Lennon al lado de Chenoa! ¡Bruce Springsteen al lado de Ismael Serrano! Que no es que Plá sea malo (ni muchísimo menos), pero las comparaciones son odiosas. Como veis, los hermanos Muñoz son bañados en un líquido verdoso. Entonces mueren y el cómic se termina. Vale, no, aún nos quedan veinte páginas de sufrimiento, pero mi final es infinitamente más poderoso que el real. De hecho, el líquido debe ser blandiblú, porque no les hace ningún tipo de mal. Mientras los extraterrestres malvados custodian a unos doscientos famosos (cuyas desapariciones, por lo visto, han sido vilmente ignoradas por familias, amigos, fans y acosadores), aquel diablo que apareció en contrapicado hace un buen montón de páginas vuelve a hacer acto de aparición para liberar a los Estopa de su cautiverio. Tampoco hacia falta, eh.
Les lleva a un lugar seguro y allí Jose reconoce al diablo como Destiny Man, que es lo que todos haríamos si estuviésemos atrapados en una nave espacial a punto de ser capturados por alienígenas: Hacer referencias innecesarias a tebeos. Atención, porque las siguientes páginas son de vértigo y, ya de paso, de vergüenza ajena: El diablo les dice que forma parte de La Resistencia, dedicada a impedir la invasión del planeta Tierra, que solo los Estopa pueden parar. Para eso sirven las guitarras. A decir verdad, tampoco es que el diablo lo dejara demasiado claro en su primera aparición. Ya podría haber dicho “Hay unos extraterrestres que quieren dominar la Tierra y podéis pararlos con estas guitarras. Hala, hasta luego” en lugar de frases crípticas a lo “Buscad vuestro camino, adalides de la genética”. Es entonces cuando el diablo en cuestión nos cuenta, al fin, el plan de los marcianos, por qué hay tanto famoso metido en formol y que pintan los Estopa en esto. ¡Seguro que hay un plan perfecto para todo esto!
Se convertirán en sus instrumentos... ¡sexuales! ¡Consoladores Tom Waits!
No lo termino de entender. ¿A los humanos se les puede controlar el cerebro sin problemas pero a los cantantes hace falta abducirlos y meterlos en una sala donde lavarles el cerebro? ¿Qué es lo que ocurre? ¿Tienen el poder del guitarreo cósmico, de poder ligar en los campamentos o, simplemente, el amparo de la SGAE, que da poderes extras a todo el que conozca las notas musicales? Sea lo que sea, no afecta a los Estopa, para los que tienen un plan secreto: Convertirles en clones malvados de ellos mismos. Clones que, por cierto, son recibidos por David con un “¡Hostias, Pedrín!”. Ver unos clones de vosotros mismos en una nave espacial repleta de estrellas de la música a las que están a punto de lavar el cerebro no os causa un desmayo por shock, sino una simple y simpática expresión canalla. Menudos son los Estopa.
Comienza así una lucha en la que el demonio vence a los malos usando poderes que salen de su mano, a lo Electro. Realmente, este tiipo tiene que plantearse algo: Si tienes poderes que noquean a un ejército de malosos... ¿Realmente necesitas que Estopa te ayude con sus guitarritas mágicas? Sea como sea, los hermanos cogen las guitarras, custodiadas en un lugar y cubiertas de blandiblú verde (¿hacía realmente falta), y con un “¡Vamos, Jose!” se escapan de la nave volando y respirando sin problemas en mitad del espacio exterior. Y es que, por lo visto, las guitarras también les dan un campo de fuerza y oxígeno. Gracias por avisar, cómic. Volviendo a la Tierra, el diablo (le sigo llamando así, pero es que juro que no tiene otro nombre que no sea “Desty”, y me niego a llamarle así) les avisa: No pueden volver a Cornellá, porque los malos estarán esperando. ¿Cuál es, entonces, la solución? ¿Ir a una nave espacial alternativa? ¿Refugiarse en la Casa Blanca? ¿Armarse hasta los dientes? Pues no. Irse a un pueblo de Badajoz. ¡Son unos maestros de la ocultación y del disfraz!
Ya en el pueblecito en cuestión, de 417 habitantes (que es un dato que el cómic no ha dado hasta ahora y que amablemente nos ofrece ahora para que sepamos que los autores saben usar Wikipedia), el diablo les explica que las Hex Thopax pueden lanzar todo tipo de energía o incluso, con la práctica, el control absoluto del espacio-tiempo. Así, se nos explica que todo este rollo de las Hex Thopax viene de la prehistoria, donde la raza extraterrestre descubrió que el tritono, una combinación de notas, hacía que los humanos nos volviéramos obedientes y manipulables, y bailáramos al ritmo que nos mandara otro ser. Y así es como nació el reggaeton, supongo. Las Hex Thopax son imprescindibles para -atención- poder lanzar el tritono armónico e inutilizar la llave genética. En serio. O sea, pretenden que leamos toda esta sarta de chorradas en las que he intentado hacer el menor comentario posible y sonriamos pensando “¡Qué cómic tan inteligente, pensado y bien llevado! ¡He invertido muy bien mis doce euros!”. Pero no puede ser. ¿Durante millones de años no han podido inventar otro instrumento musical que inutilice el tritono con un tritono armónico, como, no sé, un piano, un bajo o cualquier otra cosa? ¿Por qué va a acabar el tritono armónico con el tritono? ¿Por qué subyugar a la raza humana ahora y no desde la Prehistoria? Esto tiene más agujeros de guión que un queso gruyere, por lo que directamente deciden pasar a la acción. ¡Vamos! ¡Peguemos a esos malditos...!
"Una aña y medio". Olé.
Vaya, Estopa tienen un extraño concepto de “pasar a la acción”. ¡Así se lucha contra un imperio, chavales! ¡Se nota que sois los elegidos! Después de un tiempo (pongamos un año, en el que parece que han entrenado con las guitarras lo que Steve Urkel con una mujer), los clones aparecen en televisión diciendo que van a cerrar, literalmente, el concierto de la paz mundial que va a organizar en Barcelona (sitio clave para la paz mundial, como todos sabemos) la discográfica Planetaria, que pondrá en marcha una tecnología de difusión global para que todo el mundo pueda disfrutarlo (y en Kuala Lumpur son muy fans de Estopa, ya sabéis, así que seguro que son abducidos). ¡La sutileza no conoce límites en Ultimate Estopa! Ante tal revelación, nuestros hermanos favoritos (es un decir) se indignan. “¡Nos han plagiado!”; “Pues sí, menudos cabrones”. Sí, qué cabrones, tío, estos clones espaciales destinados a abducir a todos los que aún no hayan sido abducidos para controlar y esclavizar a la raza humana se dedican a plagiarnos. ¡Que se busquen sus propias canciones para abducir, colega! ¡Que La raja de tu falda ya está muy vista! Vale, ahora sí que los Estopa se han cabreado. Abducir al planeta Tierra, intentar matarles, suplantar a los artistas más conocidos del mundo y crear clones de ellos es una cosa, ¡pero que les plagien, otra muy distinta! ¡Aquí hay un orden de prioridades, y han cruzado la fina línea que separa lo decente de lo indecente! ¡Vamos, David, di una frase al azar sacada de un cómic cualquiera y vamos a la acción!
"¡Un gran poder conlleva una gran responsabilidad!". Lo mismo daba, lo importante era la referencia.
¡Muy bien! ¡Ahora seguro que los fans de Los Cuatro Fantásticos no pueden dejar de comprarse Ultimate Estopa! O, bueno, al menos reírse de él en foros especializados. ¡Viene a ser lo mismo! Así se inicia el quinto y último (¡Sacad el champán! ¡Paga Castelo!) episodio del tebeo en cuestión: Conflicto. Tras infiltrarse en el Palau Sant Jordi gracias a las tácticas de control mental del diablo (que sigo creyendo que no necesita a los Estopa para nada teniendo rayos que lanza por las manos y control mental), los Estopa empiezan a dar rienda suelta a sus nuevas técnicas, que parecen sacadas de un combate Pokémon cualquiera, como Viento Huracanado (que va rompiendo las paredes), Escala Asesina (que lanza una especie de escudo protector, por lo que el nombre mola mucho más que su efecto) y Ataque Doble, que se carga a todo el que pilla por el camino. ¿Que por qué no lo han usado desde el principio? Bueno, tampoco los Power Rangers sacaban el Dinozord en el minuto uno, ¿no? Es lo que se llama “sutiles tácticas para mantener la tensión”. Tan sutiles como un martillazo en los testículos.
Bueno, el diablo muere a manos de otro diablo que se hace llamar “el señor del imperio Muzak” (¿se puede saber de qué demonios están hablando? ¿Tenemos que saber qué o quién es Muzak?) y los Estopa están tan afligidos por su muerte que le dedican algo menos de una viñeta (“El jefe chungo le ha matado y ha huido”) y se van a dar el concierto, dándoles absolutamente igual su muerte y, de hecho, dejándole tirado en el camerino con sangre verdosa saliéndole de la boca. Así salen a la palestra y empiezan a quitar la maldad del universo, que está escuchándoles en pleno (en Times Square, en el Taj Mahal, al lado de la puñetera Torre Eiffel...). Modestia ante todo. Y así acaba todo, igual que empezamos, con ese idiota “¡Gracias, mundo mundial!”. Quedando bien delante de todo el planeta, decid que sí. Que somos españoles, arsa. Por lo visto los extraterrestres tenían poder para abducir a todo el planeta pero no para parar la emisión que iba a echarles el plan al traste, o para asesinar a los Estopa. Y puestos a dejar argumentos inconclusos, y con la ilusión de vender cientos de miles de copias y que alguien les ruegue una secuela, alguien se sacó de la manga un sexto episodio. Oh, sí. El epílogo.
¡Cuántas interesantes tramas nos abre este final! Ah, que no. Pues vaya.
Tristemente, todo lo bueno se acaba. Por suerte, Ultimate Estopa también, y se quedó en la estacada con solo un número a la venta. ¡El nuevo Watchmen, desperdiciado como está desperdiciado este cómic! ¡Qué vergüenza!










COJONUDO!
Dice que es