Después de tres entrevistas, y un merecido descanso, vuelvo a la carga con mi cometido: ser entrevistado en La Contra de La Vanguardia. Resumiendo: como esto es más bien imposible, lo que haré semana tras semana es escoger una de las entrevistas publicadas, copiar las preguntas, y responderlas como si me las hicieran a mí. Así de triste es mi vida, amigos.
En esta ocasión, me he apropiado de la entrevista publicada el 17/09/2011
Llego tarde, para variar, a la entrevista. El periodista, Víctor Amela, va por la séptima horchata, y me mira con odio cuando aparezco por el bar. Me hace un gesto, pasándose el dedo por el cuello, como diciendo “te voy a rajar”. Lo hace de una forma muy realista, ya que se hace sangre. Creo que debería cortarse las uñas, pero no sé si decírselo.
Empieza la entrevista de una forma agresiva y desconcertante.
¿Qué es la salud?
Un barrio de Badalona. Nací y crecí allí. Llevo la ciudad en mi interior. Físicamente. Me tragué una llave Allen del Ikea de Badalona, sin querer. Eso me ha acarreado algunos problemas de salud.
¿No es algo sólo físico?
No, también son problemas mentales. Una vez vi a mis padres haciendo el amor. En mi cama. Mientras yo dormía. Y eso me ha llevado a ciertos hábitos que la gente tacha de “excéntricos”, como cruzar los pasos de cebra pisando las líneas blancas, o gritar “¡VETE, BELCEBÚ!” cuando me cruzo con un pelirrojo.
¿Y en qué consiste la buena salud?
En no ir nunca a Cine de Barrio como invitado, ni recibir un premio honorífico, ni protagonizar Regreso al Futuro. Si se da alguno de estos tres casos es que el cuerpo te pide tierra.
¿Y qué entiende por equilibrio?
Supongo que te refieres a equilibrio alimenticio. Equilibrio es que, si un día comes cordero, al día siguiente comes ensalada. Si un día comes cerdo, al día siguiente no ingieras nada relacionado con Portugal. Si comes comida china, está unos días sin practicar el canibalismo. Porque ya sabes que, curiosamente, no hay chinos en los cementerios… Se los comen. En eso consiste la dieta china: en cocinar los cuerpos de sus congéneres muertos.
Si la base es el cuerpo, ¿cómo tratarlo?
Bueno, no soy un experto, pero imagino que trocean los cadáveres y luego los fríen. Un consejo: nunca pidas rollito de primavera.
¿Cómo?
Hombre… Si trocean los cuerpos y los sirven… Está claro que un rollito antes fue un pene. No hay que ser un experto, hay diversas técnicas para saber si te estás a punto de comer un pene.
¿A qué técnicas diversas alude?
¿En serio? No sé, si estás liándote con una persona, y esa persona se llama Ramón, por ejemplo, hay muchas posibilidades de que acabes comiendo pene. Si estás en el desfile del orgullo gay y bostezas, es posible que acabes comiendo pene. Si conoces a una persona que te invita a pasar el fin de semana en su rancho Neverland, también. Pero esto último ya no pasa tanto.
¿Dietoterapia?
No, que murió Michael Jackson.
¿Y cuál es mi estado y mi naturaleza?
No sé cuál es tu estado, no te tengo en Facebook. Espero que sea algo así como “Realizando una entrevista a una persona maravillosa”. Tu naturaleza, joder, pues tampoco. No sé, ¿tienes un huerto urbano?
¿Mi grupo indica qué debo comer?
Hombre, no sé en qué grupo tocas, pero si te dicen qué debes comer… No sé, deberías tener más personalidad. Eso sólo pasaba en los Beatles, con Ringo, que era así como tontico. Le obligaban a comer cosas: “Eh, Ringo, cómete estas cáscaras de pipas!” o “Ringo! Cómete las colillas del cenicero!”. Y él lo hacía.
Yo soy A.
Sí, A… Amela. Víctor Amela. Yo soy F. Tomás Fuentes.
¿Y el grupo B?
Sí, claro que ve. A no ser que sea el grupo de Serafín Zubiri.
¿Y el grupo AB?
No entiendo este juego. El grupo AB no sé qué es… ¿Ana Belén? ¿La mitad de ABBA, cuando se separaron? No sé qué te has tomado, Amela, pero no encuentro sentido a lo que dices.
Con evitar lo que no me sienta bien...
Efectivamente. Veo que reconoces el problema. Sinceramente, creo que deberías dejar la horchata. Yo no tomo nunca, y mira qué bien estoy.
Hay cuerpos y cuerpos.
Eh, sin faltar. No soy un adonis, vale, pero, joder, no estoy mal…
¿Qué entiende por energía vital?
No sé. Energía… Vital… Supongo que debe ser la de Endesa, porque cuesta la vida, pagarla, ¿no? ¡Ah, ojo, que me he puesto “rollo social”, ahora! ¡Soy el nuevo Fernando León de Aranoa!
¿Qué patrones de salud daría?
Sobre todo: no morirse. Parece una tontería, pero ahí radica todo. El resto es secundario. Yo siempre salgo de casa con una caja de tiritas, por si la muerte se cruza en mi camino poder combatirla.
Dígame qué hace usted cada mañana.
Me despierto, doy un beso a la mujer que comparte mi vida, la desinflo, y me tomo un Nesquik.
¿Desaprueba el café-café?
No es que lo desapruebe, pero es mejor el Nesquik. No me vas a comparar un conejo adorable como Quiky, con un señor con mostacho, como Juan Valdés.
¿Qué tratamiento considera básico?
De usted. Es básico para una buena relación. Pero si te refieres a tratamiento dietético, básicamente, tres comidas al día: desayunar, comer y cenar.
Y si no drenamos bien, ¿qué?
Cenar, cenar. He dicho cenar. Sería: “Y si no cenamos bien, ¿qué?”.
¿Qué le pasa a la celulitis?
¡Eh, eh, eh! ¿Qué haces? ¡Suéltame los michelines!
¿Cómo hace el drenaje linfático?
Esto pertenece al ámbito privado. No suelo drenar linfáticamente en sitios públicos, así que me gustaría que esto siguiera siendo algo que pertenece a mi intimidad.
¿Qué es la hipertermia profunda?
No sé… Yo diría que no existe.
¿Y la moxibustión?
Mmmmh… ¿Te estás inventando palabras?
¿Por qué artemisa?
¿Qué por qué qué? Yo no artemiso. No se qiuén te habrá dicho que yo artemiso, pero no es cierto. Y para de inventarte conceptos, porque yo también puedo hacerlo.
¿Y el masaje ayurvédico?
Tú lo has querido. El masaje ayurvédico consiste en esperfular los esfroncios del magalluflo concispular.
A veces toca pasar por un quirófano.
No tengo por qué aguantar este ataque continuado a mi físico. Me voy. Y NO: NO VOY A ARTEMISAR.









Dice que es
Dice que es
muy bueno