ENTREVISTAS AL PRÓJIMO: AVINAGRADO #entrevista

 

Un hecho histórico, sólo comparable a la creación de la imprenta o el remake castizo de Cheers, ha sacudido la sociedad a escala mundial. El cierre de Megaupload, seguido por el cierre de otros servidores similares, ha hecho tambalear la tranquilidad de los rácanos consumidores de cultura y pajilleros de excitación exclusivamente audiovisual, y no me refiero a los críticos de cine. Es por eso que en esta ocasión he decidido ejercer labores periodísticas y entrevistar a uno de sus beneficiarios colaterales.

 

Juan Antonio Caspo Martínez es el propietario, y único trabajador, de el videoclub “39 escalopes”. A pesar de su reticencia inicial, aceptó que registrase nuestra interviu a cambio de mi vieja colección de Mortadelos. Su única petición fue permanecer en el anonimato, así que a partir de ahora me referiré a él como Avinagrado.

 

Yo- ¿Cómo se le ocurrió un nombre tan singular para su establecimiento?

 

Avinagrado- Es la unión de mis dos pasiones, Hitchcock y los san jacobos.

 

Yo- Entiendo, pero siento corregirle, una cosa son los escalopes y otra los san jacobos, que como todo el mundo sabe, además de carne llevan queso.

 

Avinagrado- ...pues nunca había caído.

 

Yo- ¿Ni cuándo aprendió a ir en bici?

 

Avinagrado- No sé ir en bici.

 

Yo- Me importa poco, la verdad. Vayamos a lo importante. ¿Cómo le ha afectado el cierre de Megaupload y similares?

 

Avinagrado- Pues me he fastidiado, la verdad. Me he quedado en el segundo capítulo de Alcatraz.

 

Yo- Me refería a su negocio. ¿No han aumentado las visitas?

 

Avinagrado- Pues sí, la verdad. Ayer entraron un par de personas, cosa extraordinaria.

 

Yo- ¿Que películas alquilaron?

 

Avinagrado- Ninguna, una me preguntó por una vecina, que tenía una carta suya, la otra fue un inspector de contadores o algo así. Lo eché de malas maneras. No dejaré que el gobierno me controle.¿Verdad máma?

 

Yo- ¿Está su madre aquí?

 

Avinagrado- En la trastienda, descansando, no me gusta dejarla sola en casa.

 

Explicó con rabia contenida después de señalar con el mentón un puerta entre abierta al fondo del establecimiento.

 

Yo- ¿Piensa usted aprovechar las circunstancias para re-lanzar su negocio?

 

Avinagrado- Puede ser. He estado pensando en hacer unas pequeñas reformas, nada demasiado caro. Quizás limpiar los cristales, que después de 15 años ya tocaría, o reprogramar la maquina registradora para pasar a cobrar en euros. Alguien me comentó que seria bueno quitar el recortable de Titanic, pero ahora que volverá a los cines y en 3D, es mejor no tocarlo.

 

Yo- ¿Y ampliar sus estantes con series de televisión o films posteriores al año 2000?

 

Avinagrado- Es una posibilidad, pero máma me quita mucho tiempo.

 

Yo- Lo primero es la familia, como diría Corleone.

 

Avinagrado- ¿Les gusta El Padrino?

 

Yo- Claro, es una obra maestra.

 

Avinagrado- Pues flipará con lo que tengo... si espera un segundo, subo un momento a casa y se lo traigo. Una auténtica pieza de coleccionista. Espere.

 

Salió corriendo, con su panza balanceándose dentro de una ceñida camiseta de South Park. Aproveché la pausa para salir fuera y fumarme un cigarrillo.

 

Ya llevaba dos cuándo decidí volver al interior y sentarme encima del mostrador. Empezando a preocuparme por su tardanza dejé vagar mis vista por aquel antro polvoriento. De repente mi mirada se paró en seco. Allí al fondo, esa puerta entreabierta me hipnotizó. Me picó la curiosidad de saber cómo seria la progenitora de un ser tan decepcionante. ¿Cuánta frustración debía acumular esa mujer?

 

Salté y fui andando silenciosamente hacia allí. Empujé la puerta con el máximo sigilo. Dentro, un cuartillo oscuro mínimamente iluminado por la débil luz de la bombilla que colgaba del techo. En medio de la sala, una silla de madera con alguien sentado de espaldas a mi. Anduve hacia la figura muerto de miedo, y a la vez atrapado por el misterio. Me planté hasta su lado y lo vi, dejándome boquiabierto y enmudecido.

 

Una muñeca hinchable coronada por una peluca barata y vestida con una bata rosa ocupaba el asiento. Esa pobre imitación de un ser humano me hizo perder el equilibrio horrorizado. Con la mano golpeé la bombilla. Caí al suelo mientras la luz iluminaba aleatoria-mente pequeñas zonas. Aturdido, me giré al oír un chirrido. La puerta de entrada se abrió recortándose una oronda figura en su marco.

 

Avinagrado- ¿Qué demonios hace aquí?

 

Yo- ¡Está usted completamente loco! No es su madre, es una muñeca.

 

Avinagrado- Ya lo sé, ¿y? Es el amor de mi vida, aunque sea de plástico.

 

Yo- ¿Y por qué le llama madre?

 

Avinagrado- Le llamo Máma, porque es su mejor habilidad. Mírese sus labios prietos y carnosos.

 

Yo- ¿Son ustedes felices?

 

Avinagrado- Sí, por eso oculto su existencia. La opinión pública podría separar nuestros caminos.

 

Así que me armé de valor. Corrí hasta la muñeca, saqué el mechero del bolsillo y exploté ese infraser. Mientras él salia a recoger entre sollozos los restos de su querida, salí corriendo de aquel lugar. Seria duro para él, pero hubiera sido peor para mí. O yo tengo alguien con quién compartir mi amor o nadie tendrá ese placer.

JC

 

ENTREVISTAS AL PRÓJIMO: AVINAGRADO

Buuu

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